La seguridad en una cocina profesional comienza en los pequeños detalles: cómo se manipula un cuchillo, cómo se limpia una superficie o cómo se organiza el espacio de trabajo.
Aplicar medidas de prevención de riesgos laborales en restauración no solo protege al equipo, sino que también garantiza la calidad del servicio, el cumplimiento de la normativa sanitaria y la reputación del negocio.
Desde el uso correcto de equipos de protección individual (EPIs) hasta la implantación de sistemas APPCC (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control), la seguridad alimentaria y operativa es un pilar estratégico en la hostelería.
En este post de Ibergastro, te explicamos cómo mejorar la seguridad en una cocina profesional: normas, equipamiento y cómo evitar accidentes.

Antes de profundizar en normas generales, conviene analizar situaciones concretas que ocurren con frecuencia en cocinas industriales.
1. Corte profundo con cuchillo
Suele producirse por mala técnica, cuchillos sin afilar o distracciones.
¿Qué hacer?: detener la actividad, presionar la herida con gasa estéril, elevar la zona afectada y valorar asistencia médica. Registrar el incidente según el protocolo interno de PRL.
2. Quemadura por aceite caliente
Frecuente en freidoras industriales o al manipular sartenes.
¿Qué hacer?: enfriar inmediatamente la zona con agua corriente durante al menos 10 minutos, no aplicar pomadas ni romper ampollas, cubrir con apósito estéril y acudir a un centro sanitario si es grave.
3. Resbalón por suelo mojado
Relacionado con derrames no señalizados o limpieza inadecuada.
¿Qué hacer?: comprobar posibles lesiones, activar el protocolo de accidente laboral y señalizar la zona para evitar nuevos incidentes.
Otros de los riesgos más habituales son:
La combinación de calor, humedad, electricidad y herramientas afiladas convierte este entorno en un espacio de alto riesgo si no se aplican protocolos estrictos de seguridad e higiene.
La prevención parte de la formación continua del personal y del diseño adecuado del espacio. Algunas medidas clave incluyen:
La cultura preventiva debe integrarse en la rutina diaria del equipo, no limitarse a una formación inicial.
Las cocinas abiertas al público añaden un factor adicional: la exposición directa ante clientes. Aquí la seguridad se une a la imagen corporativa.
Es fundamental reforzar la higiene visible, el orden constante y la correcta manipulación de alimentos. Además, deben instalarse sistemas de extracción eficientes, barreras físicas discretas para evitar salpicaduras y protocolos claros para emergencias, ya que cualquier incidente ocurre frente a los comensales.
La transparencia obliga a extremar tanto la seguridad operativa como la seguridad alimentaria.

Existen principios básicos que todo profesional debe interiorizar:
Estas reglas sencillas reducen significativamente los riesgos laborales y sanitarios.
Más allá de las normas básicas, toda cocina profesional debe contar con procedimientos documentados:
La estandarización de procesos minimiza errores humanos y facilita auditorías sanitarias.
El equipamiento adecuado es una barrera esencial frente a accidentes. A continuación, una tabla resumen con elementos imprescindibles:
Este equipamiento debe revisarse periódicamente para asegurar su correcto funcionamiento.

Las cocinas profesionales deben cumplir con diversas regulaciones:
Como ves, la seguridad en una cocina profesional no solo evita lesiones, también influye directamente en la productividad, la calidad del servicio y la viabilidad del negocio. Un accidente grave puede implicar sanciones, inspecciones sanitarias, bajas laborales y daños reputacionales.
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